Trabaja en una ONG

Esos jóvenes que no han tenido ni milagro ni enchufe en España pueden llegar a hacer verdaderos esfuerzos por intentar salir de su situación de desempleo. Si el exilio se descarta y el hecho de seguir viviendo del dinero de los padres tambien se desestima, una de las mas evidentes oportunidades de trabajo viene de las organizaciones no gubernamentales.

Las ONGs ofrecen multitud de puestos de trabajos vinculados a la captación de socios que financien su actividad; aunque este quiza sea otro tema en el que ahora no merezca la pena entrar, no hay que olvidar que muchas de estas ONGs sí que son gubernamentales, puestos que reciben jugosas subvenciones de dinero público. En este escenario de falta de absoluta de oportunidades para los jóvenes, y antes de salir definitivamente del país, trabajar para una organización de este tipo parece ser a priori una vía a agotar.

Lo normal en estos trabajos suele ser laborar cada día a cambio de comisiones. Por lo general, la captación en estos tiempos de crisis es una tarea harto difícil, pues el poder adquisitivo del conjunto de la nación ha decaído lo suficiente como para que se ahorre en este tipo de gastos que hace unos años eran mas frecuentes en el seno de una economía domestico.

Por tanto, las escenas urbanas de cada día nos dejan menosprecios, desdenes maleducados y hasta malas palabras de muchos transeúntes hacia los jóvenes que intentan ganarse la vida –aunque en un elevadísimo porcentaje no lo consigan- por medio de este trabajo.

Así, muchos jóvenes españoles, brillantes, con masteres y con carreras acaban en estos desapacibles y desagradecidos oficios, recibiendo el mal trato de los viandantes, el desprecio de la gente y la tajante insolidaridad de quienes a priori se dedican a llevar la solidaridad por todo el planeta.

El joven comercial de calle

Los trabajos de comercial se han convertido en el arquetipo de los excesos de algunas empresas en este contexto de perpetua crisis que parece haberse instalado entre las capas sociales de la clase obrera. Los jóvenes, público objetivo principal de este trabajo –no hay que obviar ni mucho menos que muchos padres de familia tambien se lanzan a intentar encontrar un empleo en esta clase de ofertas-, acuden en masa a entrevistas de trabajo que parecen ser una luz al final del oscurísimo túnel del paro.

Eso sí, suele ser habitual que estos trabajos de comerciales vengan camuflados y disfrazados de un toque mas glamuroso y agradable. Hay ofertas para promotor cultural, para responsable de relaciones públicas, para encargados de la captación profesional de clientes, para azafatos promotores o para tecnicos especializados que no acaban siendo otra cosa que trabajos grises y amargos que consisten en ir llamando de puerta en puerta.

Y lo peor de todo es que trabajar de comercial suele estar asociado a cobrar por objetivos, de ahí que lleguemos a toparnos con escenarios de verdadera esclavitud. Un joven puede estar trabajando durante horas y horas y no ganar ni un solo euro. Aunque en los casos menos malos de trabajos de comerciales puede llegar a fijarse un salario base, este suele ser ridículamente bajo y venir asociado a un periodo finito; es decir, si en unos meses la tendencia de captación no es rentable para la empresa, lo mas lógico sera que el trabajador quede en la calle.

El contraste entre los poderosos y los jóvenes en nuestro país es enorme. Por poner un ejemplo clarificador, existen casos en los que empresas como Iberdrola han llegado a ofrecer trabajos de comercial extremadamente mal pagados y que no permitían a los jóvenes afrontar el pago de las facturas de la luz o del gas que la propia Iberdrola les mandaba a casa.

La serpiente que se muerde la cola

Los jovenes españoles parecen estar envueltos en una especie de Uróboros, es decir, en una vida con forma de serpiente que se muerde a sí misma la cola. No pueden trabajar porque carecen de experiencia, pero no pueden adquirir experiencia porque en ningún lado les dejan trabajar ni demostrar su talento. Y en esta espiral de destrucción se van los sueños de muchas generaciones.

El escenario en todo el país se vuelve muy complicado para los menores de treinta años, toda vez que la crisis se ha perpetuado en forma de precariedad laboral y de salarios bajos. Con un panorama en el que uno de cada dos jóvenes se encuentra en situación de desempleo –los datos son aún mas dramaticos en regiones como Andalucía, Extremadura o Murcia-, poder encontrar un medio de subsistencia que garantice un mínimo de vida de digna se ha convertido en algo del todo complicado.

Basta con darse de alta en webs que ofertan puestos de trabajo para darse cuenta de la extrema gravedad del asunto. Por ejemplo, en el portal Infojobs es posible contemplar cada día una radiografía mas o menos clarificadora de la situación; en muchas de las ofertas cotidianas de empleo que aparecen en la web, pasada apenas una hora desde su publicación, puede verse como mas de mil jóvenes se han inscrito con la ilusión de ser llamados a una simple entrevista de trabajo.

Y es que para ocupar el puesto de un trabajo para el que se requiere juventud y otras varias destrezas hay miles de jóvenes prestos. Tal vez este contexto haya pasado a ser idílico para las empresas, que pueden exigir mucho a quienes deciden finalmente contratar, ya que pueden jugar con la constante amenaza de que en la calle hay muchos potenciales trabajadores dispuestos a hacer burradas por ganar ese mismo salario.