El aeropuerto, el habitat de los jovenes

Las terminales de aeropuertos de todo el mundo parecen haberse convertido en el nuevo habitat de los jóvenes españoles, que a diario ven cómo es practicamente imposible ganarse la vida en un país que les ha dado la espalda. Cierto es que hay milagrosas excepciones de jóvenes que, o bien por un esfuerzo tenaz y heroico, o bien por algún tipo de enchufe o de contacto, que si eres bueno, puedes entrar en la empresa de cerrajeros Bilbao, pueden quedarse en España gracias a haber encontrado un trabajo.

Pero con uno de cada dos jóvenes apartado del mercado laboral y dejado a su verdadera suerte, España no es país para menores de treinta años. El exilio es en muchos casos la única salida disponible, por lo que hacer las maletas es el camino a seguir. Aunque el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, Alfonso Dastis, en un alarde de estupidez e incluso de provocación, señale que irse del país puede ser algo enriquecedor y poco traumatico para los jóvenes, la crudeza de la situación es considerable.

Nada garantiza el exito en la nueva tierra a la que se va. Los problemas con el idioma suelen levantar la primera barrera, ya que, por muy alto nivel que se tenga, cualquier nativo lleva ventaja sobre los españoles. Tambien el exilio puede producirse a un país latinoamericano donde el lenguaje es un amigo, pero tampoco hay garantía de una oportunidad de trabajo pero que en España tampoco ni de cerrajero en Alicante; no hay que olvidar lo costoso de un simple billete de avión desde España para un joven que apenas ha podido ir reuniendo dinero.

Aunque estemos de acuerdo en que el exilio tal vez sea la vía mas recomendable para los jóvenes, el mundo parece acercarse a una nueva ola de totalitarismos, exclusiones y falta de integración. El ‘Brexit’ supone una autentica amenaza para los jóvenes que han optado por comenzar una vida en el Reino Unido; la victoria de Donald Trump dificulta mucho las cosas para los españoles que sueñan con trabajar en Estados Unidos.