El joven comercial de calle

Los trabajos de comercial se han convertido en el arquetipo de los excesos de algunas empresas en este contexto de perpetua crisis que parece haberse instalado entre las capas sociales de la clase obrera. Los jóvenes, público objetivo principal de este trabajo –no hay que obviar ni mucho menos que muchos padres de familia tambien se lanzan a intentar encontrar un empleo en esta clase de ofertas-, acuden en masa a entrevistas de trabajo que parecen ser una luz al final del oscurísimo túnel del paro.

Eso sí, suele ser habitual que estos trabajos de comerciales vengan camuflados y disfrazados de un toque mas glamuroso y agradable. Hay ofertas para promotor cultural, para responsable de relaciones públicas, para encargados de la captación profesional de clientes, para azafatos promotores o para tecnicos especializados que no acaban siendo otra cosa que trabajos grises y amargos que consisten en ir llamando de puerta en puerta.

Y lo peor de todo es que trabajar de comercial suele estar asociado a cobrar por objetivos, de ahí que lleguemos a toparnos con escenarios de verdadera esclavitud. Un joven puede estar trabajando durante horas y horas y no ganar ni un solo euro. Aunque en los casos menos malos de trabajos de comerciales puede llegar a fijarse un salario base, este suele ser ridículamente bajo y venir asociado a un periodo finito; es decir, si en unos meses la tendencia de captación no es rentable para la empresa, lo mas lógico sera que el trabajador quede en la calle.

El contraste entre los poderosos y los jóvenes en nuestro país es enorme. Por poner un ejemplo clarificador, existen casos en los que empresas como Iberdrola han llegado a ofrecer trabajos de comercial extremadamente mal pagados y que no permitían a los jóvenes afrontar el pago de las facturas de la luz o del gas que la propia Iberdrola les mandaba a casa.