La trampa de las bolsas de empleo

La vida no es ni mucho menos un cuento de hadas para cientos de miles de jóvenes españoles que intentan acceder al mercado laboral despues del año 2010 –por fijar una fecha concreta que nos sirva como referencia y como cerco para las consecuencias de la crisis-. Las bolsas de empleo se han convertido en un embudo que asfixia los sueños de prosperidad y de futuro de los menores de treinta años –tampoco la rutina y el poder adquisitivo de los mas mayores son mucho mejores por lo general-.

El caso es que para los jóvenes es harto complicado el hecho de poder formar una familia. Algo que se veía como natural, casi intrínseco a la condición humana, que es tener hijos y poder criarlos, ahora se contempla como un escenario lejano. Chicos y chicas de entre dieciocho y treinta años ni se plantean crear una familia como lo hizo uno de los cerrajeros 24h Elche; dentro de unos años, estos españoles se percataran de que no tienen los suficientes resortes económicos ni vitales para poder proveer a sus potenciales discípulos, a sus descendientes.

Sera interesante echar un vistazo al censo en los próximos años. Únicamente desde sectores mas acomodados como los cerrajeros en Murcia, a los que la crisis no les ha afectado en absoluto –las cifras y estadísticas oficiales avalan esta realidad-, se continúa planificando la vida desde una atalaya tradicional, con los hijos como principal proyecto de futuro.

Pero en un país en el que la clase media ha desaparecido, y donde los jóvenes viven en un amplísimo porcentaje de la caridad de sus padres, tener una familia y centrarse en todas las preocupaciones y trajines que ello conlleva parece haber pasado a ser un problema casi exclusivo de la clase alta o media-alta. Bastantes quebraderos de cabeza, ansiedades, depresiones, miedos, temores, inquietudes e incertidumbres tienen ya los jóvenes españoles que viven en el desempleo o la precariedad como para pensar en dar su primer apellido a los hijos.