Las universidades españoles

Las universidades españoles siguen lanzando al mercado laboral cada año a miles y miles de jóvenes con una alta preparación. No obstante, el escenario es dramatico, ya que toda esa inversión que ha hecho el Estado español por formar a los estudiantes no habra servido de nada cuando el talento haya emigrado a Alemania, Francia, Inglaterra o cualquier otra tierra que sirva de exilio. Basta esperar a navidades para ver a los jóvenes españoles en los aeropuertos y para hacerse una idea de lo terrible que es estar alejados de las familias, de las parejas, de las raíces.

Muchos sueños infantiles estan quedando frustrados. Los jóvenes de las Facultades españoles que se matriculan en nuestros días lo hacen con la ilusión de quien quiere labrarse un futuro profesional, pero tambien con la languidez y la desidia interior de quien sabe que tendra muy difícil ganarse la vida con su profesión. Aunque no deja de ser una evidencia que unas carreras tienen mas salidas que otras, tampoco deja de ser una obviedad que miles de jóvenes españoles ingenieros, medicos, enfermeros o arquitectos acaban trabajando fuera de nuestros país.

Resulta muy difícil para los chicos matriculados en cualquier carrera mantener la concentración y su total dedicación en estos días, ya que saben que este es un país sin futuro y que no le va a poner las cosas faciles. Estudiar duro, aplicarse, pasar horas y horas en la biblioteca durante meses, pasar noches sin dormir mientras se estudia, exprimirse al maximo, sufrir para alcanzar el objetivo, apuntarse a academias complementarias, esforzarse para cumplir con las exigencias complementarias del ingles y luchar con todas las ganas por obtener un Grado son cosas que pueden no haber servido para nada. Y esto es una enorme tragedia que, con toda seguridad, no estamos sabiendo valorar en su justa medida.

La trampa de las bolsas de empleo

La vida no es ni mucho menos un cuento de hadas para cientos de miles de jóvenes españoles que intentan acceder al mercado laboral despues del año 2010 –por fijar una fecha concreta que nos sirva como referencia y como cerco para las consecuencias de la crisis-. Las bolsas de empleo se han convertido en un embudo que asfixia los sueños de prosperidad y de futuro de los menores de treinta años –tampoco la rutina y el poder adquisitivo de los mas mayores son mucho mejores por lo general-.

El caso es que para los jóvenes es harto complicado el hecho de poder formar una familia. Algo que se veía como natural, casi intrínseco a la condición humana, que es tener hijos y poder criarlos, ahora se contempla como un escenario lejano. Chicos y chicas de entre dieciocho y treinta años ni se plantean crear una familia como lo hizo uno de los cerrajeros 24h Elche; dentro de unos años, estos españoles se percataran de que no tienen los suficientes resortes económicos ni vitales para poder proveer a sus potenciales discípulos, a sus descendientes.

Sera interesante echar un vistazo al censo en los próximos años. Únicamente desde sectores mas acomodados como los cerrajeros en Murcia, a los que la crisis no les ha afectado en absoluto –las cifras y estadísticas oficiales avalan esta realidad-, se continúa planificando la vida desde una atalaya tradicional, con los hijos como principal proyecto de futuro.

Pero en un país en el que la clase media ha desaparecido, y donde los jóvenes viven en un amplísimo porcentaje de la caridad de sus padres, tener una familia y centrarse en todas las preocupaciones y trajines que ello conlleva parece haber pasado a ser un problema casi exclusivo de la clase alta o media-alta. Bastantes quebraderos de cabeza, ansiedades, depresiones, miedos, temores, inquietudes e incertidumbres tienen ya los jóvenes españoles que viven en el desempleo o la precariedad como para pensar en dar su primer apellido a los hijos.

Otro exodo rural

Si los jóvenes españoles de rutina provinciana o rural deciden evitar el exilio y apostar por una solución intermedia que les lleve a buscar trabajo en una gran urbe del país, muchas son las trabas e inconvenientes que tendran que pasar a afrontar. Y es que en este escenario de decadencia y precariedad, resultante de la crisis económica, los jóvenes de España tienen extremadamente complicado acceder a oficios con garantías.

Dar este salto intermedio del que hablamos, de no marcharse al extranjero pero sí trasladarse a una gran ciudad del territorio español, suele acarrear situaciones traumaticas y problemas complejos. Obviamente, el idioma sigue siendo el mismo y el regreso al domicilio original de la familia se convierte en algo barato y próximo. Sin embargo, no es del todo maravilloso ese paraíso del que suele hablarse a la hora de emigrar a urbes como Madrid, Barcelona o Bilbao.

La primera y mas inmediata adversidad que se les presenta a esos jóvenes que abandonan sus pueblos, aldeas, pequeñas villas o discretas ciudades –en lo que a población y oportunidades se refiere- para marchar con ilusión hasta Madrid –nos centramos en el núcleo central del Estado como arquetipo de lo que hablamos- es el alquiler de un piso. La vida es mas cara y encontrar un alojamiento de garantías ya supone un trauma inicial y una inversión que puede trastocar el resto de planes si quieres más informacion puedes visitar https://www.reparaciondetejadosmadrid.es trabajadores que abandonaron ese ámbito rural y que se asentaron con muy poco en Madrid.

Y es que encontrar un alquiler asequible para un joven español, con poco dinero, en esa experiencia están los compañeros de https://www.obrasdepoceriaenmadrid.es, con poca experiencia y con un trabajo potencial que no estara muy bien remunerado es una tarea dificultosa. Lo mas lógico suele ser acabar en barrios un tanto aislados y con frecuentes problemas de convivencia; adiós a ese glamur que ya empezaba a dibujarse en la mente con el cambio de ciudad, adiós a esas bellas avenidas, a esos idílicos teatros y a todas esas comodidades que suelen proyectarse por televisión.

El aeropuerto, el habitat de los jovenes

Las terminales de aeropuertos de todo el mundo parecen haberse convertido en el nuevo habitat de los jóvenes españoles, que a diario ven cómo es practicamente imposible ganarse la vida en un país que les ha dado la espalda. Cierto es que hay milagrosas excepciones de jóvenes que, o bien por un esfuerzo tenaz y heroico, o bien por algún tipo de enchufe o de contacto, que si eres bueno, puedes entrar en la empresa de cerrajeros Bilbao, pueden quedarse en España gracias a haber encontrado un trabajo.

Pero con uno de cada dos jóvenes apartado del mercado laboral y dejado a su verdadera suerte, España no es país para menores de treinta años. El exilio es en muchos casos la única salida disponible, por lo que hacer las maletas es el camino a seguir. Aunque el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, Alfonso Dastis, en un alarde de estupidez e incluso de provocación, señale que irse del país puede ser algo enriquecedor y poco traumatico para los jóvenes, la crudeza de la situación es considerable.

Nada garantiza el exito en la nueva tierra a la que se va. Los problemas con el idioma suelen levantar la primera barrera, ya que, por muy alto nivel que se tenga, cualquier nativo lleva ventaja sobre los españoles. Tambien el exilio puede producirse a un país latinoamericano donde el lenguaje es un amigo, pero tampoco hay garantía de una oportunidad de trabajo pero que en España tampoco ni de cerrajero en Alicante; no hay que olvidar lo costoso de un simple billete de avión desde España para un joven que apenas ha podido ir reuniendo dinero.

Aunque estemos de acuerdo en que el exilio tal vez sea la vía mas recomendable para los jóvenes, el mundo parece acercarse a una nueva ola de totalitarismos, exclusiones y falta de integración. El ‘Brexit’ supone una autentica amenaza para los jóvenes que han optado por comenzar una vida en el Reino Unido; la victoria de Donald Trump dificulta mucho las cosas para los españoles que sueñan con trabajar en Estados Unidos.

Entre 23 y 30 la cosa es desesperanzadora

La situación para los jóvenes de entre veintitres y treinta años es del todo adversa y desesperanzadora. La falta de empleo de calidad aboca a muchos de estos jóvenes a la pobreza –en sus diferentes grados, severa o potencial-. El futuro no se ve por ningún lado, mientras que las facturas de la luz, el agua, el gas, el Internet y demas servicios basicos siguen llegando puntuales cada mes.

En este contexto, muchos jóvenes que optaron por salir del nido de los padres y dejar atras aquella casa de la infancia y la adolescencia se encuentran con una situación que les pone entre la espada y la pared. Esten en paro o trabajen a cambio de un salario mísero –poco importa esto-, lo cierto es que no disponen a final de mes del dinero necesario como para afrontar el pago de comida y de las cosas de la vivienda. Así, la única vía para salir de esta encrucijada suele ser el regreso a la casa de los padres, con todo lo que ello conlleva.

Volver a empezar siempre es difícil, sobre todo si el comienzo no lleva consigo ninguna clase de progreso. Volver a encontrar un empleo que permita al joven salir otra vez del hogar de los progenitores se convierte en algo muy complicado, ya que con anterioridad se ha comprobado lo difícil que es hacer frente a todos los gastos rutinarios con un sueldo bajo que no tiene la suficiente holgura.

A partir de este kilómetro cero, la oscuridad se va haciendo cada vez mas grande y la única salida parece ser el exilio, hacer las maletas e irse de un país que no parece darse cuenta de que esta cavando en nuestros días su propia fosa. Y es que trabajar de la especialidad de cerrajeros Parla de uno en España ha pasado a ser una utopía grande.

Trabaja en una ONG

Esos jóvenes que no han tenido ni milagro ni enchufe en España pueden llegar a hacer verdaderos esfuerzos por intentar salir de su situación de desempleo. Si el exilio se descarta y el hecho de seguir viviendo del dinero de los padres tambien se desestima, una de las mas evidentes oportunidades de trabajo viene de las organizaciones no gubernamentales.

Las ONGs ofrecen multitud de puestos de trabajos vinculados a la captación de socios que financien su actividad; aunque este quiza sea otro tema en el que ahora no merezca la pena entrar, no hay que olvidar que muchas de estas ONGs sí que son gubernamentales, puestos que reciben jugosas subvenciones de dinero público. En este escenario de falta de absoluta de oportunidades para los jóvenes, y antes de salir definitivamente del país, trabajar para una organización de este tipo parece ser a priori una vía a agotar.

Lo normal en estos trabajos suele ser laborar cada día a cambio de comisiones. Por lo general, la captación en estos tiempos de crisis es una tarea harto difícil, pues el poder adquisitivo del conjunto de la nación ha decaído lo suficiente como para que se ahorre en este tipo de gastos que hace unos años eran mas frecuentes en el seno de una economía domestico.

Por tanto, las escenas urbanas de cada día nos dejan menosprecios, desdenes maleducados y hasta malas palabras de muchos transeúntes hacia los jóvenes que intentan ganarse la vida –aunque en un elevadísimo porcentaje no lo consigan- por medio de este trabajo.

Así, muchos jóvenes españoles, brillantes, con masteres y con carreras acaban en estos desapacibles y desagradecidos oficios, recibiendo el mal trato de los viandantes, el desprecio de la gente y la tajante insolidaridad de quienes a priori se dedican a llevar la solidaridad por todo el planeta.

El joven comercial de calle

Los trabajos de comercial se han convertido en el arquetipo de los excesos de algunas empresas en este contexto de perpetua crisis que parece haberse instalado entre las capas sociales de la clase obrera. Los jóvenes, público objetivo principal de este trabajo –no hay que obviar ni mucho menos que muchos padres de familia tambien se lanzan a intentar encontrar un empleo en esta clase de ofertas-, acuden en masa a entrevistas de trabajo que parecen ser una luz al final del oscurísimo túnel del paro.

Eso sí, suele ser habitual que estos trabajos de comerciales vengan camuflados y disfrazados de un toque mas glamuroso y agradable. Hay ofertas para promotor cultural, para responsable de relaciones públicas, para encargados de la captación profesional de clientes, para azafatos promotores o para tecnicos especializados que no acaban siendo otra cosa que trabajos grises y amargos que consisten en ir llamando de puerta en puerta.

Y lo peor de todo es que trabajar de comercial suele estar asociado a cobrar por objetivos, de ahí que lleguemos a toparnos con escenarios de verdadera esclavitud. Un joven puede estar trabajando durante horas y horas y no ganar ni un solo euro. Aunque en los casos menos malos de trabajos de comerciales puede llegar a fijarse un salario base, este suele ser ridículamente bajo y venir asociado a un periodo finito; es decir, si en unos meses la tendencia de captación no es rentable para la empresa, lo mas lógico sera que el trabajador quede en la calle cosa que no hacen los trabajadores de aislamientos de cubiertas economicos en Madrid.

El contraste entre los poderosos y los jóvenes en nuestro país es enorme. Por poner un ejemplo clarificador, existen casos en los que empresas como Iberdrola han llegado a ofrecer trabajos de comercial extremadamente mal pagados y que no permitían a los jóvenes afrontar el pago de las facturas de la luz o del gas que la propia Iberdrola les mandaba a casa.

La serpiente que se muerde la cola

Los jovenes españoles parecen estar envueltos en una especie de Uróboros, es decir, en una vida con forma de serpiente que se muerde a sí misma la cola. No pueden trabajar porque carecen de experiencia, pero no pueden adquirir experiencia porque en ningún lado les dejan trabajar ni demostrar su talento. Y en esta espiral de destrucción se van los sueños de muchas generaciones.

El escenario en todo el país se vuelve muy complicado para los menores de treinta años, toda vez que la crisis se ha perpetuado en forma de precariedad laboral y de salarios bajos. Con un panorama en el que uno de cada dos jóvenes se encuentra en situación de desempleo –los datos son aún mas dramaticos en regiones como Andalucía, Extremadura o Murcia-, poder encontrar un medio de subsistencia que garantice un mínimo de vida de digna se ha convertido en algo del todo complicado.

Basta con darse de alta en webs que ofertan puestos de trabajo para darse cuenta de la extrema gravedad del asunto. Por ejemplo, en el portal Infojobs es posible contemplar cada día una radiografía mas o menos clarificadora de la situación; en muchas de las ofertas cotidianas de empleo que aparecen en la web, pasada apenas una hora desde su publicación, puede verse como mas de mil jóvenes se han inscrito con la ilusión de ser llamados a una simple entrevista de trabajo.

Y es que para ocupar el puesto de un trabajo para el que se requiere juventud y otras varias destrezas hay miles de jóvenes prestos. Tal vez este contexto haya pasado a ser idílico para las empresas, que pueden exigir mucho a quienes deciden finalmente contratar, ya que pueden jugar con la constante amenaza de que en la calle hay muchos potenciales trabajadores dispuestos a hacer burradas por ganar ese mismo salario.

La Juventud es Necesaria

Puede parecer una obviedad y por lo tanto de poca ayuda, pero la juventud es totalmente necesaria y más si cabe en un país tan castigado demográficamente como es España. Somos los hijos de los que lo vivieron todo bien, de la recuperación tras la dictadura y que van viendo como otras se instauran aunque sean de manera “democrática”, sí, ese democrática va entrecomillado porque la democracia española está hecha para que ganen los mismo siempre.

Debemos mirar hacia adelante, al futuro y saber qué consecuencias tendrán nuestras migraciones porque en nuestro país no se fomenta mantener a sus jóvenes más formados en nuestro país.

Spain 1950-2014 Population pyramid.gif
De Wikipedia– Enlace

 

A fecha de 2015 solo 2 de cada 10 jóvenes se podían emancipar y el desempleo rondaba el 52% (el desempleo juvenil) y gracias a la crisis, más de 200.000 jóvenes se marcharon de España según datos de INJUVE.

¿Qué significan estas cifras? Que vamos a tener que trabajar más tiempo (hasta los 67 años) para poder pagar las pensiones, esas que están peligrando y cuanto menos joven haya, menos trabajadores quedan para llenar esa hucha de las pensiones las palabras de trabajadores como cerrajeros Alicante son claras: “si no les damos oportunidades a los más jóvenes no creo que venga Rajoy a darme una parte de su jubilación” y algo parecido nos muestra su compañero de profesión de Valencia lo bueno de este trabajador es que no solo les da la oportunidad de trabajar a los más jóvenes, sino que los forma para una profesión, aunque muchos no vayan a seguir los pasos de los cerrajeros Valencia. En el gráfico de arriba, podemos ver como se estrecha al final la población en los últimos años y eso conllevará a pagar más por parte de los que estamos activos ahora mismo o que en nuestra jubilación tendremos para gastar lo que tengamos en nuestros colchones y sinceramente, con los sueldos que cobramos la gente joven en España en el colchón, con suerte, tendremos muelles.

La juventud es necesaria pero no solo la trabajadora, también es necesaria la juventud formada y estudiante, la que en un futuro ocupará puestos de responsabilidad no solo en empresas sino en los cargos públicos, cuanto más conocimiento tengan los jóvenes más críticos serán con la sociedad actual, pero claro, eso a los de arriba, no les interesa.