La independización de los padres está sucediendo más tarde que en años posteriores

En varios países del continente europeo, los jóvenes, tanto hombres como mujeres, tardan algunos años más en independizarse. Existen muchas razones para ello entre las que están las razones culturales, religiosas, económicas y la mayor de todas, las familiares. En este continente multicultural, la concepción de familia varía según el país y la región y esto incide en que los jóvenes retrasen su independencia del hogar de sus padres. Además, depende también de la cultura que se tenga en casa, más aún cuando hay mujeres jóvenes y deben buscar pareja y casarse antes de abandonar el nido familiar.

Las mujeres jóvenes abandonan el nido más temprano que los hombres

Pero esto no siempre es una regla, debido a que en muchos países y regiones del continente europeo, así como también en muchas partes del mundo, las mujeres son las que dejan el hogar familiar más jóvenes que los hombres. Y esto es debido en parte a que, cuando algunos jóvenes se sienten listos para formar familia propia, abandonar el hogar y tener hijos, y esto se viene retrasando cada vez más y más, hasta llegar a una media de más o menos 30 años.

Un flagelo para la independización es el desempleo en la población joven

El factor cultural no es el que más incide en el retraso de la independización de los adultos jóvenes, es una combinación de muchos factores entre los cuales destaca el económico, este país se tiene la tasa de desempleo juvenil más alta de toda la zona, y está muy por encima de la media en la región. Y es que los sueldos bajos, los trabajos a tiempo parcial, la tercerización y la no profesionalización de alguno oficios que hacen los jóvenes para poder pagar estudios abona el terreno para que no se sientan capaces de independizarse.

Los jóvenes de los países nórdicos son los más jóvenes en abandonar el nido

Estadísticamente, los países nórdicos abandonan el hogar antes de los 30 años, incluso hay países en el que los jóvenes se independizan antes de los 26 años de edad, en contraste con los países del mediterráneo que tienen de media entre los 31 y los 36 años de edad para abandonar el nido. Esto puede sumarse a que en los países nórdicos, el Estado otorga algunas ventajas en cuanto a sueldos, becas estudiantiles y en beneficios para comprar vivienda. En contraste con los países mediterráneos, que debido a la crisis a pocas políticas que incentiven a los jóvenes a trabajar y a estudiar, las edades de emancipación crecen considerablemente.

En tiempos de crisis, se sacrifica la independencia por la comodidad

El factor económico es importante, ya que si los jóvenes no se ven incentivados por un buen empleo y una buena remuneración, no podrían ni siquiera imaginar con dejar el hogar. A esto suma la preocupación de los padres, que saben que si un hijo no tienen ni siquiera un buen empleo, si se independiza se le puede ir el poco salario en un alquiler o comprando una nueva propiedades, es decir, los padres sopesan la idea de que si se independizan, las condiciones en las que van a vivir sería mucho peor.

Los padres mientras puedan seguir manteniendo el hogar con sus hijos adultos, lo harán, según un estudio especializado en esta peculiaridad de las sociedades europeas del mediterráneo, pero eso sí, los jóvenes que deciden quedarse en casa de los padres, lo hacen bajo su propia responsabilidad y pueden ayudar a cubrir los gastos del hogar.